La operación de la bodega de Tepeaca donde el jueves explotaron seis pipas cargadas con hidrocarburo presuntamente ilícito (no cuatro, como informaron las autoridades en un inicio) –ubicada a sólo 1.2 kilómetros de una toma clandestina– apunta a una probable complicidad de autoridades de distintos niveles de gobierno, señaló ayer el titular de la Secretaría de Seguridad Pública (SSP) estatal, Francisco Sánchez.
El funcionario reveló que en el perímetro del siniestro se aseguraron otros dos inmuebles que albergaban vehículos con logotipos clonados de distribuidoras de gas.
Pese al flujo constante de unidades pesadas, el lugar operaba sin supervisiones de las áreas de Protección Civil. “Esto demuestra que esta actividad ilícita continúa en la localidad”, indicó Sánchez González en entrevista al portal Ángulo7.
Además calificó como un “secreto a voces” la entrada y salida diaria de los vehículos de carga en la zona.
