La relación entre México y Estados Unidos enfrenta un nuevo punto de tensión, esta vez centrado en la política energética y las relaciones exteriores del gobierno mexicano.
Un grupo de influyentes congresistas estadounidenses ha expresado públicamente estar «profundamente perturbados» por lo que califican como «subsidios de México a la dictadura narcoterrorista de Cuba» a través del envío de petróleo.
Afirman que el crudo mexicano debería ser utilizado para el beneficio del pueblo de México, en lugar de ser entregado a lo que describen como «un régimen en decadencia».
